VIOLENCIA EN LAS CALLES

Aunque fuentes policiales digan que no pasa nada, que en Zaragoza no hay motivos para alarmarse, lo cierto es que comienza a cundir la preocupación entre los ciudadanos. Las noticias hablan por sí solas. Bandas neonazis que actúan con total impunidad. Peleas en bares de copas. Atracos. La situación se ha vuelto preocupante.
Esta misma semana, un joven zaragozano fue agredido en Tenor Fleta por un grupo neonazi sin mediar palabra. No era inmigrante. Ni gay, grupos que lamentablemente han sido sus blancos tradicionales. No llamaba la atención por nada. Fue un hecho de violencia gratuita. A estos grupos, les da igual como seas, blanco, negro, o judío, heterosexual u homosexual. Nacionalista o no nacionalista, de izquiedas, de de derechas o apolítico. Si te cruzas en su camino, y no les gustas, o simplemente se les cruza el cable, te apalean sin motivo alguno y sin mediar palabra. Esta situación se repite cada cierto tiempo en Distritos tan distantes como el Centro, San José o el Actur, ante la más absoluta pasividad policial, pese a la alarma social y las constantes denuncias vecinales. La sociedad no puede permitir este tipo de actos, unos actos en los que los ciudadanos podemos ser agredidos sin ningún motivo y en cualquier lugar o circunstancia. Y la policía debería ser más rigurosa en este asunto que crea cada vez más inquietud entre los ciudadanos.
Pero la violencia no es reserva para los grupos neonazis. Parece que la violencia está por todos sitios. En los conductores, en los bares de copas, en el fútbol, en las calles. No hace mucho, cuando pisabas a alguien por descuido, pedías disculpas y la otra persona te solía responder con un amable "no pasa nada, tranquilo". Ahora, lo más probable es que te mire con cara de asco y ni te responda, en el mejor de los casos. Las peleas callejeras los fines de semana se han convertido en pura rutina en bares de distintas zonas de marcha. El Casco Viejo, en tiempo una zona de marcha universitaria tranquila, se ha convertido en una zona en la que las peleas son habituales. La última, este fin de semana en un conocido bar de la calle del Temple.
Algo nos pasa. Las películas más taquilleras suelen contener escenas agresivas. Nos hemos acostumbrado a ver en televisión escenar de violencia gratuita en series e informativos. Escenas a las que también se han acostumbrado los niños y los jóvenes, quienes juegan con viodeojuegos cuya única misión es liquidar al soldado enemigo en el mejor de los casos, si no es atropellar a un niño o a una abuela. Hay jóvenes que disfrutan apaleando a mendigos. Por no hablar de la violencia de género.
Desde luego, esto no es lo habitual entre los jóvenes. Pero si que es preocupante esta normalización de la violencia, tanto en los medios de comunicación, como en el cine, o en la propia vida diaria. Faltan medidas policiales, es cierto, en temas como el de la violencia neonazi. Pero también faltan medidas educativas y un cambio en nuestra mentalidad. Es necesario no banalizar el tema de la violencia. Nos hemos acostumbado demasiado a ella, y esto, como sociedad, es sumamente peligroso.

