Un cambio necesario.

La candidatura de José Ángel Biel al Ayuntamiento de Zaragoza ha supuesto un mazazo en la política municipal zaragozana. La entrada del político aragonesista en la pugna por la Alcaldía, ha dejado helado a más de uno y supone un aliciente para las próximas elecciones, gracias al humor irónico del presidente del PAR.
Zaragoza necesita un alcalde que crea en esta ciudad, que sea capaz de convertirla en una gran ciudad, que tenga proyectos de futuro, proyectos que pongan la ciudad en el mapa. Y José Ángel Biel tiene las cualidades necesarias para hacer de Zaragoza una gran capital, con soluciones ambiciosas que resuelvan los problemas de la ciudad. Zaragoza no puede tener soluciones cutres y provincianas a nuestros problemas. El metro, es el mejor ejemplo. Una ciudad como Zaragoza no puede permitirse el lujo de aceptar el tranvía de PSOE y CHA como la gran solución a los problemas del tráfico de esta ciudad. Zaragoza no puede permitirse el lujo de colapsar aún más sus calles y avenidas por el capricho de un concejal. ¿Alguien se imagina el atasco que produciría el tranvía a su paso por Gran Vía, donde se pretenden cerrar los carriles de subida hacia la Romareda para que pase el tranvía? ¿O por la Plaza Paraíso? Es un error garrafal que la ciudad pagaría durante décadas.
La apuesta de Biel por Zaragoza es decidida, y puede suponer un cambio cualitavivo y cuantitatvio en la ciudad. Una ciudad, que no pasa en la actualidad por sus mejores momentos, gracias a la nefasta gestión del Ayuntamiento PSOE-CHA. A este Equipo de Gobierno le falta ambición, le falta creerse que Zaragoza es una gran capital. Y es que parece que están gobernando en muchos aspectos más para una ciudad de 80.000 habitantes que para una ciudad que camina con la meta de conseguir el millón de personas dentro de unos años.
Una ciudad paralizada, con solares en el Portillo y en los alrededores de Delicias, una inexistente Milla Digital, la Romareda en los juzgados, un Plan de Barrios que nadie sabe en que barrios se ha puesto en marcha, seminarios y palacios que se caen, rincones de goya, que como no se caían, pero molestaban, los tiran ellos mismos. Unos parques que se encuentran en un estado lamentable. Unas calles sucias como nunca. Una gerencia de urbanismo empantanada y en la que nadie se atreve a meter mano,o el abandono del Casco Antiguo son algunas de las cosas en las que Biel tendrá que meter mano cuando alcance la alcaldía.
Zaragoza necesita un cambio, y ese cambio, sin duda, llegará de la mano de José Ángel Biel.

