SOBRE LAS INJUSTIFICALBLES PALABRAS DE LA ALCADESA DE VALENCIA.
Mucho se ha escrito y se ha dicho estos días sobre las palabras de la Alcaldesa de Valencia y de algunos miembros de su Consitorio sobre la inversión estatal en Zaragoza a raíz de la Expo y sobre la negativa a que la capital valenciana acoja la caravana del Agua para difundir en la Comunidad vecina nuestra muestra internacional.
Y es que en Aragón nadie ha entendido ni comprendido las palabras de Rita Barberá. Aragón es una Comunidad en la que jamás el Estado ha invertido como en otros territorios. Cosas que en otras ciudades llevan finalizadas décadas, como las cercanías, o algo tan simple como los cinturones de ronda, a Zaragoza no han podido llegar hasta que no hemos celebrado una Expo. Estamos acostumbrados a muchas promesas, pero a poca inversión. Esa es la triste realidad de nuestra tierra.
Además, como muy bien recordó Biel la pasada semana, la Comunidad Valenciana se ha visto beneficiada por los fondos del Objetivo 1 de la Unión Europea, destinados a las regiones más pobres. Curiosamente, Aragón no pudo acceder a estos fondos, y todo por una decisión política. En definitiva, es fácil criticar lo que no se conoce, o manipular la realidad para favorecer el interés personal o político de cada uno.
En Zaragoza nadie ha protestado ni se ha sentido indignado por la celebración de la Copa América en Valencia. Es más, nos hemos alegrado de que Valencia, una ciudad hermana, con la que hemos compartido tantos siglos de historia común dentro de la Corona de Aragón, sea escenario de un evento de este tipo. Por eso, nos choca estas palabras fuera de tono y de lugar, y que solo provocan el enfrentamiento entre ciudadanos. Y es que parece que Rita Barberá se ha tirado al monte, como sus compañeros Camps y Zaplana, con ataques desorbitados a los aragoneses con todo el asunto del trasvase. En esas épocas en las que el trasvase era una de las espinas dorsales de la política estatal, Camps o Zaplana no se ahorraban ningún calificativo destinado a Aragón o a nuestros máximos responsables institucionales, mientras que desde Aragón jamás emitíamos insulto alguno.
Lo lamentable es que estas polémicas generadas por esos que dicen ser los más patriotas y los que más defienden España, contribuyen más a la desestabilización del Estado que el Estatut catalán, al crear la confrontación directa de los ciudadanos de diferentes ciudades y Comunidades.

